Ajedrez terapéutico

Ajedrez y autismo: desarrollando el talento

Extracto del libro ‘Developing Chess Talent’ (“Desarrollo del talento ajedrecístico”) por Karel y MI Merijn van Delft

El ajedrez es un deporte muy apto para muchos niños y adultos con autismo, un trastorno del desarrollo del cerebro. El tema todavía carece de suficientes investigaciones científicas, también en el ámbito internacional, pero la experiencia muestra que el ajedrez sirve para estimular el desarrollo social, emocional y cognitivo.

¿Qué es autismo?

El autismo es un trastorno neurológico congénito. Los síntomas son: falta de habilidades sociales, la necesidad de una estructura fija, problemas con las emociones, la empatía, la auto-imagen, el lenguaje, poder de la imaginación y la locomoción. Los autistas tienen problemas para internalizar los estímulos sensoriales como conjunto. Los autistas a menudo tienen un campo limitado de interés, en el cual se pueden especializar profundamente. Para poder hacer frente a las complejidades del mundo exterior, los autistas buscan refugio en los hábitos y fórmulas fijas. Hablamos de los diferentes tipos de los Trastornos del Autismo. Existen la siguientes clasificaciones: autismo clásico, MCDD (Trastorno Complejo Múltiple de Desarrollo), el trastorno de Asperger y el PDD-NOS (trastorno generalizado del desarrollo no especificado).

Aproximadamente una de cada 200 personas padece un trastorno autista. Hay seis veces más niños que niñas que sufren del mismo. Cuanto mejor se adapta su entorno a sus necesidades, tanto más capaces serán los autistas de desarrollar sus cualidades.

El ajedrez es adecuado para los autistas

“El ajedrez definitivamente es apto como deporte para los autistas. Las reglas del juego están claras y no hay contacto físico, es bonito y tranquilo”, dice Heleen Kers de Apeldoorn. A través de Heleen, una docena de niños de De Ambelt, un colegio de educación especial, se han apuntado a la escuela de ajedrez De Schakel. “Les puedes enseñar las cosas de manera normal, pero hace falta darles atención individual. Y el profesor debe utilizar un lenguaje muy claro”.

En Putten, la ‘Fundación de Talentos Innovadores‘, organiza clases de ajedrez para gente joven con ASD (desorden del espectro autista). Esto se realiza en colaboración con el club de ajedrez PSV DoDo. La iniciadora Jacqueline van den Brink: “Muchas veces son capaces de pensar de manera muy lógica y eso encaja con el ajedrez. El juego es muy estructurado y analizable. Los autistas muchas veces son perfeccionistas. Cuando juegan al ajedrez, saben lo que están haciendo”. La experiencia de Poulien Knipscheer, entrenadora de ajedrez y pedagoga de Rotterdam es que es necesario expresarse de manera muy clara y dar muchas información. “Al enseñar a jugar al ajedrez a niños autistas, es mejor explicarles todo a la vez en lugar de ir introduciendo las reglas y sus excepciones poco a poco”.

El ajedrez es una herramienta fantástica para crear contacto mutuo, así la conclusión del coordinador de actividades recreativas, Wicher Struik, de la Casa Leo Kanner. “Al apuntarse a este pequeño club, tienen un sitio donde se sienten a gusto y esto refuerza su identidad”. Peter Hamers da clases de ajedrez en la Casa Leo Kanner como voluntario. “Para dar clases de ajedrez a autistas, el grupo de personas debería ser pequeño. Tienes que explicar con palabras claras, qué es lo que vas a hacer durante la clase y no te puedes desviar de ello. Sus logros con el ajedrez aumentan autoestima. Les hace sentirse más apreciados”.

Willem van der Hulst da clases de ajedrez a un grupo de cuatro chicos que tienen entre siete y doce años. “Lo más importante es tener paciencia. De vez en cuando están muy acelerados e impulsivos. Hay que explicarles claramente qué es lo que se espera de ellos. Además hay que motivarles porque muchas veces les cuesta tomar la iniciativa por su cuenta. Se puede ver lo bien que se lo pasan. Tengo la impresión que el ajedrez es muy bueno para su desarrollo, intelectualmente, socialmente y emocionalmente. También les da confianza en si mismos porque aprenden cómo es hacer bien una cosa”. El Centro InsideAut en Alkmaar tiene un club de ajedrez. A muchas personas que padecen de autismo les gusta jugar al ajedrez y lo hacen bien, dice la empleada Carola Zwartjes. “Aquí todo es seguro y tiene su estructura clara. En un club ‘normal’ las personas con autismo muchas veces se pierden el contacto social con los demás miembros del club”.

El MI australiano Alex Wohl ha entrenado al talento Trevor Tao durante los años noventa. “Tienes que explicar todo de la manera más simple posible”, comenta. “No debes esperar que ciertos conocimientos estén presentes o que algo será sobreentendido. Tienes que asegurarte siempre si captan o no lo que estás diciendo. Con muchos autistas es posible comunicarse muy bien, pero de una manera diferente”.

Fuente: Chess-Base